LETRAS Y LA AMISTAD, LAS

LETRAS Y LA AMISTAD, LAS. CORRESPONDENCIA 1920-1958

Editorial:
PRE-TEXTOS
Año de edición:
Materia
Biografías
ISBN:
978-84-8191-659-1
Páginas:
296
Encuadernación:
Cartoné
$ 601.00
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Este volumen de Carlos García (Buenos Aires, 1953), investigador radicado en Hamburgo (Alemania) desde 1979, no es la primera incursión que el autor hace en el campo de la edición de epistolarios. En 1999 ordenó y anotó la correspondencia de Jorge Luis Borges con dos amigos de juventud, el ginebrino Maurice Abramowicz y el mallorquín Jacobo Sureda ("Cartas del fervor", Barcelona, 1999). Al año siguiente, dio a luz el epistolario entre Borges y su maestro Macedonio Fernández ("Correspondencia Macedonio-Borges. Crónica de una amistad", Buenos Aires, 2000), al tiempo que publicaba un volumen titulado "El joven Borges, poeta") (1919-1930), en el cual estudiaba las ediciones "princeps" de sus tres primeros poemarios y aportaba novedades acerca de la vida y la obra de Borges. Paralelamente, publicó en diversas revistas de España, México y Argentina breves intercambios epistolares de autores españoles e hispanoamericanos.

El libro que ahora comentamos forma parte, según anuncia el autor, de una tetralogía de epistolarios de Guillermo de Torre (figura clave del ultraísmo, movimiento de vanguardia cuya vida puede circunscribirse al periodo 1919-1922): En primer lugar apareció su edición de la Correspondencia entre Torre y Rafael Cansinos Assens (Madrid, 2004). En el año 2005 aparecerá, aparte del volumen que nos ocupa, su edición anotada del epistolario entre Torre y Juan Ramón Jiménez. Finalmente, en el año 2006 saldrá a la luz un trabajo realizado en conjunto por García con Martín Greco, que recogerá la correspondencia entre Torre y Ramón Gómez de la Serna. Esos proyectos están ligados cronológica y temáticamente entre sí, lo cual deviene en favor de todos y cada uno de ellos. El presente volumen contiene un total de 112 misivas en ambas direcciones. Permiten seguir la evolución de Torre, desde sus atorados comienzos, hasta que alcanza una primera madurez con su compendio "Literaturas europeas de vanguardia" (1925). Nos muestran a un joven ambicioso, con afán de encontrar su lugar en el campo literario de la época, y a un escritor mayor y asentado, que luce un idioma elegante y hace gala de cordial sabiduría. Ambos ya mayores y radicados en diferentes países (Argentina y México), seguirán unidos por cuestiones literarias, ya que Torre trabajó para editoriales argentinas que publicaron libros de don Alfonso. Creemos que este volumen marcará un hito importante en los estudios de la vanguardia histórica española, pero también de las relaciones literarias hispanoamericanas.

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