SALVEMOS LA COMUNICACIÓN

SALVEMOS LA COMUNICACIÓN. ALDEA GLOBAL Y CULTURA. UNA DEFENSA DE LOS IDEALES DEMOCRÁTICOS Y LA COHABITACIÓN MUNDIAL

Editorial:
EDITORIAL GEDISA MEXICANA
Año de edición:
ISBN:
978-84-9784-120-7
Páginas:
208
Encuadernación:
Rústica
Colección:
Generica
$ 525.00
IVA incluido
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Comunicar no significa intercambiar información entre personas que no comparten los mismos valores e intereses, sino que, sobre todo, implica la aceptación del otro para establecer relaciones sociales que contribuyan al mejor desarrollo de la vida de los seres humanos. Sin embargo, durante los últimos años, el avance técnico y el incremento de las nuevas tecnologías, si bien redujeron las fronteras y acortaron las distancias físicas, también pusieron en peligro la comunicación, entendida como un componente esencial de las relaciones sociales y políticas.
¿Salvar la comunicación? En este nuevo trabajo, Dominique Wolton plantea que, en la actualidad, la comunicación corre el riesgo de ser vaciada de contenido, manipulada y reducida al comercio por «la filosofía tecnológica y económica» que domina las reflexiones sobre el tema. Por lo tanto, no es suficiente que los mensajes y las informaciones circulen con rapidez; en el mundo globalizado, es urgente que la comunicación siga siendo un factor de libertad y de progreso y recupere su función primordial para el enriquecimiento de la vida democrática en el seno de la sociedad.
Para el investigador francés, la aldea global es una realidad técnica a la espera de un proyecto político humanista que garantice el respeto de la diversidad, con lo cual es necesaria la puesta en marcha de un proyecto político que reformule los conceptos, pues de lo contrario la información y la comunicación pueden llegar a convertirse en condicionantes de conflictos y en el germen de una guerra de civilizaciones.
Si se pretende salir de una filosofía meramente «tecnicista», la comunicación, afirma Wolton, es una cuestión que le corresponde a la política. Ya no se trata de oponer los medios de comunicación antiguos y modernos, sino de salvar la comunicación aceptando los riesgos de la incomunicación y defendiendo los ideales de la democracia para evitar la pérdida de las identidades y de la cultura.

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