Inmaculada, la
Olvera, Raquel
Raquel Olvera nos guía (a través de un lenguaje sensiblemente poético, en una atmósfera intimista, en un escenario neblinoso) hacia Gisela, una joven empleada de una papelería y las relaciones viciadas que mantiene con las dos personas más importantes de su vida: su madre y su amante. La angustia lleva a la protagonista a huir de sí misma buscando refugio en los sueños, en el s...
Sinopsis
Raquel Olvera nos guía (a través de un lenguaje sensiblemente poético, en una atmósfera intimista, en un escenario neblinoso) hacia Gisela, una joven empleada de una papelería y las relaciones viciadas que mantiene con las dos personas más importantes de su vida: su madre y su amante. La angustia lleva a la protagonista a huir de sí misma buscando refugio en los sueños, en el silencio. No porque le guste la soledad; lo que le gusta es "No pensar. No decir. No oír". Cuando Gisela entabla amistad con Ada se quiebra ese silencio, dando paso a largas disertaciones donde las palabras se revelan con toda su fuerza, se hacen indispensables, cobran sentido, desentrañando un secreto que la ayudará a entender su vida.
"Gisela-juguete se estrella contra el piso desde un rascacielos. Gisela-cántaro de rompe. Gisela-muñeca se descuartiza". Para este punto de la novela la autora nos agarró del pescuezo y embebidos en su escritura, sin remedio, hechos a sus palabras y sus modos, nos precipita vertiginosa hacia lo por venir.
María José Montijano, agosto 2012
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