VISITAS A LA PERLA

VISITAS A LA PERLA. ENSAYOS SOBRE LO QUE NO DESAPARECE

Editorial:
EDICIONES DOCUMENTA/ESCÉNICAS
Materia
Crítica del arte
ISBN:
978-987-46047-4-3
Páginas:
164
Encuadernación:
Rústica
$ 230.00
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Walter Benjamin escribió que lo que ha cristalizado como anécdota se ha tornado estéril para el arte: la experiencia pasada, parece sugerir, ha de ser tomada por asalto. No se trata de convocar unas figuras domesticadas, que acuden al silbo de su dueño, sino de tocar, siquiera en un punto, en un instante, aquello que ha sucedido; sólo cuando ese contacto sucede, el pasado resulta objeto fructífero de la reflexión y la emoción en el presente. Si esto es así, queda planteada una paradoja: la de una sociedad como la nuestra, que necesita instituir una memoria de los crímenes que cometió la dictadura 1976-1983, pero corre el riesgo de que esa institución esterilice, volviendo hueca y ritual, la memoria que quiere convocar. Ese es el riesgo que Gabriela Halac trató de conjurar en la formulación del proyecto que está en el origen de este libro.


En 2011, durante una residencia con otros artistas en el Espacio para la Memoria La Perla, Gabriela invitó, a lo largo de varias semanas, a personas a visitar con ella las instalaciones del que fuera en los 70 un campo de tortura y exterminio; en lugar de guiar a esos Invitados por un recorrido, se propuso dejarse guiar por ellos, registrar sus reacciones y reflexiones, el fluir de sus recuerdos en relación con lo que en su día habían sabido o ignorado de La Perla. Dar testimonio del espanto era de algún modo imposible para quienes no habían estado allí adentro, y aún reflejar el horror era demasiado para una sola persona: Gabriela eligió, entonces, conversar, dejarse llevar, acompañar el intento de descifrar una inscripción medio borrada, pensar el sentido del verdecer de un árbol en aquel paisaje desolado, recoger el desconcierto y la variedad de las miradas que se tienden desde uno u otro ángulo; también registró los silencios, una parte esencial de ese vagar por los rastros del espanto. De ese enfoque coral, de esa multiplicidad de voces que hablan y callan, en medio de los días que se suceden soleados o neblinosos, surge algo de vívido horror, a la vez que la serena convicción de que es posible un país digno. El Dante, al describir un momento de su andar por el infierno junto a Virgilio, dice que, entre el lodo y la lluvia, andaban tocando a veces la vida futura.

Daniel Samoilovich

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