Sin Maíz no Hay País
Esteva, Gustavo / Marielle, Catherine
El maíz es un invento nuestro. Y el maíz, a su vez, nos inventó.Hace 20 años, al inaugurar una exposición sobre el maíz en el Museo Nacional de las Culturas Populares, Guillermo Bonfil señaló:El maíz es una planta humana, cultural en el sentido más profundo del término, porque no existe sin la intervención inteligente y oportuna de la mano; no es capaz de reproducirse por sí mi...
Sinopsis
El maíz es un invento nuestro. Y el maíz, a su vez, nos inventó.
Hace 20 años, al inaugurar una exposición sobre el maíz en el Museo Nacional de las Culturas Populares, Guillermo Bonfil señaló:
El maíz es una planta humana, cultural en el sentido más profundo del término, porque no existe sin la intervención inteligente y oportuna de la mano; no es capaz de reproducirse por sí misma. Más que domesticada, la planta de maíz fue creada por el trabajo humano.
Al cultivar el maíz, el hombre también se cultivo. Las grandes civilizaciones del pasado y la vida misma de millones de mexicanos de hoy, tienen como raíz y fundamento al generoso maíz. Ha sido un eje fundamental para la creatividad cultural de cientos de generaciones; exigió el desarrollo y el perfeccionamiento continuo de innumerables técnicas para cultivarlo; condujo al surgimiento de una cosmogonía y de creencias y prácticas religiosas que hacen del maíz una planta sagrada; permitió la elaboración de un arte culinario de sorprendente riqueza; marcó el sentido del tiempo y ordenó el espacio en función de sus propios ritmos y requerimientos; dio motivo para las más variadas formas de expresión estética; y se convirtió en la referencia necesaria para entender formas de organización social, maneras de pensamiento y conocimiento y estilos de vida de las más amplias capas populares de México. Por eso, en verdad , el maíz es el fundamento de la cultura popular mexicana.
Al iniciarse el siglo XXI, no hay lugar en México en que no puedan observarse las huellas del maíz, que sigue nutriendo nuestras culturas tanto como nuestros estómagos. A pesar de todo, seguimos siendo gente de maíz.
Artículos relacionados
Otros libros del autor