MODELO VIVO

MODELO VIVO

Editorial:
CALYGRAMMA
Año de edición:
Materia
Narrativa Iberoamericana
ISBN:
978-607-9186-24-1
Páginas:
80
Encuadernación:
Rústica
$ 150.00
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Daniela Bojórquez Vértiz (Ciudad de México, 1980). Autora de Lágrimas de Newton (Cuento/Ficticia y f,l,m., 2006) y Modelo vivo (primera edición imc, 2010, agotada). Becaria del programa Jóvenes Creadores del fonca (2005-2006 y 2012-2013). Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas, Primera Generación (2003-2004). Primer Premio de Adquisición en la viii Bienal de Artes Visuales, Puebla de los Ángeles, 2011. Artista seleccionada en la v Bienal de Artes Visuales, Tijuana B.C., 2012. Colaboró en el programa de literatura Entre líneas, transmitido por Canal 22. Textos suyos han aparecido en revistas literarias y en antologías nacionales e internacionales. Su trabajo fotográfico se ha expuesto en museos y galerías nacionales. Diplomada por la Escuela Activa de Fotografía (1997-1999) y la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) (2001-2003). Desde 2009 es Instructora en el Gimnasio de Arte y Cultura, en la Ciudad de México.

El exigente lector lo sabe, el oficio de contar ha de manar de las entrañas del autor, pero sin perder la pluma en palabras huecas por “solemnes y profundas”, que huelen a declaración de principios y revancha ante su trayectoria vital —la cual francamente no nos interesa a la hora de leer un buen libro. Nos gustan los cuentos porque, de Tchejov a Onetti a Carver, son prosaicamente cotidianos, y su banalidad suave y vertiginosa a la vez, desembocan en honduras humanas que —ésas sí— a todos nos tocan.

Daniela Bojórquez es joven y sabe escribir cuentos. El título de su segundo volumen dice que los toma del natural: Modelo vivo. Los personajes son jóvenes y provienen, en clave ficticia, de los retos y dilemas de su vida. La vida, dice este libro, se hace con la sustancia del vacío y las ausencias. El corazón es un órgano que absorbe y expele una suerte de inestabilidad, de transitoriedad intrínseca a los vínculos afectivos. No se pueden escribir cuentos sin humor; ácido, naturalmente: “Si tu padre fue el Sr. Cohete y una noche muy clara se perdió en la bóveda celeste…” tú acabarás estampado en la pista sin red protectora —no la hay para las orfandades, supongo—, del mismo circo responsable de tu carencia paterna. El secreto heroísmo de que los jóvenes y los niños, protagonistas de Bojórquez, estén solos, solitos.

Alberto Paredes.

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