Mejores Cuentos, los
Pitol, Sergio
Sergio Pitol (México, 1933) es autor de ocho libros de cuentos, entre ellos,Vals de Mefisto, que fue editado en España por Anagrama y galardonado (con el título origina Nocturno de Bujara) con el Premio Xavier Villaurrutia al mejor libro de relatos publicado en México en 1982, y cinco novelas, El tañido de una flauta (1972), Juegos florales (1982), El desfile del amor (1984), g...
Sinopsis
Sergio Pitol (México, 1933) es autor de ocho libros de cuentos, entre ellos,Vals de Mefisto, que fue editado en España por Anagrama y galardonado (con el título origina Nocturno de Bujara) con el Premio Xavier Villaurrutia al mejor libro de relatos publicado en México en 1982, y cinco novelas, El tañido de una flauta (1972), Juegos florales (1982), El desfile del amor (1984), galardonada con el Premio Herralde de Novela, Domar a la divina garza (1988) y La vida conyugal (1991), publicadas en esta colección. Estas tres últimas obras, aunque independientes entre sí, han sido editadas como Tríptico del Carnaval. Sus últimas publicaciones hasta el momento en Anagrama han sido El viaje (2001) y su antología personal Los mejores cuentos (2005). Son justamente célebres sus traducciones de Conrad, James, Jane Austen, Gombrowicz, Firbank y Pilniak, entre otros autores. Ha sido estudiante en Roma, traductor en Pequín y en Barcelona, profesor universitario en Xalapa y en Bristo, y ha ocupado puestos diplomáticos en Varsovia, Budapest, París, Moscú y Praga.
El arte de la fuga, auténtica "suma" pitoliana, fue elegido por La Jornada como el mejor libro de no ficción publicado en México en 1996. Posteriormente obtuvo, por unanimidad, el Premio Mazatlán el mejor libro del año. Y, como remate, en 1999 Sergio Pitol recibió el prestigiosísimo Premio Juan Rulfo por la obra de una vida, mientras que las traducciones de sus libros a muchos idiomas siguen in crescendo.
Dice Pitol que en unas vacaciones, solitario en una casa de campo, comenzó a escribir sus primeros cuentos. Debía de tener veintitrés o veinticuatro años. Pasaba allí la convalecencia de una ruptura amorosa, también la primera. Se proponía odiar al mundo, pero no lo conseguía. Por las mañanas escalaba las alturas de una cordillera donse se enclavaba su cabaña. En esos paseos intentaba rodearse de una aureola romántica, decadente, aun diabólica. Buscaba los acantilados más escabrosos, lo más peligrosos, pero al llegar allí cualquier tentación tanática se disolvía de inmediato; le venían a la mente los acantilados de Devon y un viaje a Inglaterra: recorrer las mismas calles que James, la Wolf, Waugh, el doctor Jonson, Dickens, y entre ese deseo de viajar y la contemplación de un maravilloso paisaje- los bosques, algunos arroyos, una lejana iglesia del siglo xvi parecida a una fortaleza, muy cercana a un pequeño hotel donde descansaba Stravinski cuando iba a México-, se adormecía largo rato en la hierba, para después descender de la montaña, llegar radiante de alegría, a su casa, ponerse a leer a James, Kafka, Faulkner, Borges, Rulfo, Onetti (aún no llegaba Chéjov). Una noche escribió un cuento, el primero, "Victorio Ferri cuenta un cuento", incluido después en casi todas las antologías del cuento latinoamericano, y otros más, todos amargos y crueles, sobre personajes tocados por el diablo.
El aire de la montaña y la escritura nocturna desprendieron las toxinas malignas. Durante varios años escribió cuentos y luego novelas, y en los últimos años, libros donde varios géneros se entreveran con pericia e imaginación. Todo eso es el fruto de aquellos cuentos escritos hace casi cincuenta años.
Ahora, cuando Sergio Pitol se ha convertido en uno de los escritores latinoamericanos más imprescindibles de nuestro tiempo, ganador del Premio Juan Rulfo a la obra de una vida, nos complace presentar esta antología personal de sus mejores cuentos, encabezada por un extenso texto del gran escritor Enrique Vila-Matas.
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