Lubricantes
Martínez, Uriel
LA INVITADAGrita, avisa que se va, azota la puerta, no quiere sabernada, enfurecida cierra uno a uno los botones; como poseída por nadie, comoel cuervo que grazna de nochea la noche, se calza apresuradalas sandalias de fuego;grita de nuevo, salpica los espejos,arroja vaho a las paredes,la garganta estremecida se le irrita; baja los escalones de 2 en 2, como urgida de precipicio...
Sinopsis
LA INVITADA
Grita, avisa que se va,
azota la puerta, no quiere saber
nada, enfurecida cierra uno a uno los botones;
como poseída por nadie, como
el cuervo que grazna de noche
a la noche, se calza apresurada
las sandalias de fuego;
grita de nuevo, salpica los espejos,
arroja vaho a las paredes,
la garganta estremecida se le irrita;
baja los escalones de 2 en 2,
como urgida de precipicio exige le abran la puerta principal; sale corriendo,
corre a la esquina, sin bolso,
sin abrigo, sin paraguas,
la niebla asciende del asfalto,
se pierde en la distancia.
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