FE DE LOS CERDOS, LA

FE DE LOS CERDOS, LA

Editorial:
PASO DE GATO
Año de edición:
Materia
Teatro
ISBN:
978-970-95432-2-3
Páginas:
42
Encuadernación:
Grapado
Colección:
Cuadernos de Dramaturgia Mexicana
$ 40.00
IVA incluido
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La fe de los cerdos es obra de una crueldad y una sordidez a las que es difícil encontrar parangón. Transcurre en medio de un hedor insoportable a muerto, a vísceras, a putrefacción, pero también a pura guarrería. Esta podredumbre es, ante todo, moral: hay tráfico y consumo de drogas, violación, incesto, venta de bebés, tortura y asesinato, engarzados en una creciente violencia sin respiro. Es el reino de la marginación, del extrarradio, con la escuálida presencia de la clase acomodada en el personaje más episódico y el póster de Thalía pegado en el muro del escenario único y estomagante. De una desolación sin resquicios es también la visión del mundo que lo impregna todo y que asombra en un autor tan joven.
Pero La fe de los cerdos es, a la vez, de una extraña y turbadora belleza. Los vericuetos más secretos, el tremendismo, la saturación de fealdad y porquería nos conducen al meollo de lo humano, a ese pozo sin fondo del dolor que nos humaniza y en el que nos reconocemos todos. Ése es el sello de las grandes obras, no de las perfectas, inobjetables; pero sí lograda, contundente, de las que encuentran, no de las que buscan.
La parte más visible del misterio está en el exquisito tratamiento formal y en la sabia estructura que sirven de continente y contención a tanta brutalidad. Hay un equilibrio de la mejor ley entre realismo y absurdo, con un feroz sentido del humor siempre en filo de la navaja; una acertada inversión del orden temporal y un´ dosificación de la intriga que roza lo magistral. Se revive el soliloquio, se juega con el teatro dentro del teatro y con el contrapunto narrativo/dramático en el diálogo. Es pasmosa la naturalidad con que se engasta un personaje subjetivo en la cruda hiperrealidad.
El enigma de la transmutación del horror en belleza es difícil de explicar, pero bien sencillo de experimentar: basta entregarse a la lectura terrible y placentera de La fe de los cerdos. Todo hace pensar que esta obra, espléndida y oscura, no será sino el prólogo de una creación teatral avasalladora.
José Luis García Barrientos.

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