Conjetura de Poincaré, la
En Busca de la Forma del Universo
O'shea, Donal
Donal O'Shea nació en Canadá. En la actualidad, es decano y vicepresidente del Mount Holyoke College (Massachusetts), donde también es titular de la cátedra T. Kennan de matemáticas. Ha escrito numerosas monografías y libros académicos, así como artículos de investigación reconocidos internacionalmente y traducidos a idiomas como el ruso, el chino o el japonés. O'Shea, especial...
Sinopsis
Donal O'Shea nació en Canadá. En la actualidad, es decano y vicepresidente del Mount Holyoke College (Massachusetts), donde también es titular de la cátedra T. Kennan de matemáticas. Ha escrito numerosas monografías y libros académicos, así como artículos de investigación reconocidos internacionalmente y traducidos a idiomas como el ruso, el chino o el japonés. O'Shea, especializado en topología y en geometría diferencial y algebraica, es miembro de la Sociedad Matemática Norteamericana, de la Asociación de Matemáticos de Norteamérica y de otras instituciones matemáticas de Canadá, Londres y Francia. Reside en South Hadley, Massachusetts.
El matemático francés Henri Poincaré (1854-1912), que realizó aportaciones decisivas en el campo de la topología -la ciencia que estudia las formas-, legó a la posteridad lo que, desde 1904, se conoce como "Conjetura de Poncaré", uno de los problemas matemáticos más fascinantes de todos los tiempos: una compleja hipótesis relacionada con las propiedades de la esfera y que confirmaría la tesis einsteniana de que el universo es curvo.
Esta célebre conjetura ha desafiado a varias generaciones de investigadores, que han tratado de confirmar o refutar su veracidad, y, para definirla y explicarla, Donal O´Shea se remonta a los orígenes de la geometría, pero, sobre todo, relata el apasionante colofón de este enigma: en el año 2000, el Clay Mathematics Institute declaró la conjetura uno de los siete problemas fundamentales irresueltos del milenio, y ofreció un millón de dólares a quien lo solucionase. En 2003, el matemático ruso Grigory Perelmann -poco amante de la fama y que en 2006 se permitió rechazar la Medalla Fields, el Nobel de las matemáticas- asombró a la comunidad científica colgando en Internet una serie de artículos que parecían solucionar, finalmente, la conjetura. Un libro sorprendente sobre una auténtica odisea intelectual.
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