Brujo de Autlán, el
Alatorre, Antonio
Como muestra de esta devoción de Alatorre, se esfuerza con toda su habilidad de gran filólogo y rescata para nosotros un personaje singular y nos lo entrega en un libro (El brujo de Autlán, Aldus, 2001) el cual es, en efecto, un pedacito de microhistoria, esa disciplina que tanto gusto despierta en muchos nostálgicos.La microhistoria no es historia crítica o monumental. Su come...
Sinopsis
Como muestra de esta devoción de Alatorre, se esfuerza con toda su habilidad de gran filólogo y rescata para nosotros un personaje singular y nos lo entrega en un libro (El brujo de Autlán, Aldus, 2001) el cual es, en efecto, un pedacito de microhistoria, esa disciplina que tanto gusto despierta en muchos nostálgicos.
La microhistoria no es historia crítica o monumental. Su cometido es mucho más humilde y sencillo. Como afirma Luis González y González "es la versión popular de la historia, obra de aficionados de tiempo parcial. La mueve una intención piadosa: salvar del olvido aquella parte del pasado propio que ya está fuera de ejercicio. Busca mantener al árbol ligado a sus raíces. Es la historia que nos cuenta el pasado de nuestra propia existencia, nuestra familia, nuestro terruño, de la pequeña comunidad". A la mies microhistórica acuden operarios de muy desigual condición. Unos son eruditos como Alatorre, otros abogados, sacerdotes, médicos, poetas, políticos e incluso personas que apenas saben leer y escribir. Y sin embargo es posible rastrear en ellos algunos rasgos comunes: quizá el más notorio sea el ego emocional, la actitud romántica.
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