A Fin de Cuentas
Simpson, Maximo
Máximo Simpson (Buenos Aires, Argentina) es considerado como poeta en pequeños círculos universitarios en México por su larga estancia en este país: 17 años. Quizás podamos ampliar un poco más su círculo de lectores y decir con él y como él, "A fin de cuentas". La poesía de Simpson no está exenta del viaje, de sus ciclos, sus paisajes, sus hablas. Su obra tiene algo de testimon...
Sinopsis
Máximo Simpson (Buenos Aires, Argentina) es considerado como poeta en pequeños círculos universitarios en México por su larga estancia en este país: 17 años. Quizás podamos ampliar un poco más su círculo de lectores y decir con él y como él, "A fin de cuentas". La poesía de Simpson no está exenta del viaje, de sus ciclos, sus paisajes, sus hablas. Su obra tiene algo de testimonial y de biográfica, no de acontecimientos sino de emociones, de atmósferas interiores que marcan la hora de la revelación, del descubrimiento amoroso, de su luminosidad poética.
No puedo evitar imaginarme a Máximo asumiendo la escritura como su padre -comunista y anarquista simultáneamente- el oficio de relojero, consagrado por él en el poema "Canción de don Elín": "¿Dónde andará mi padre, don Elín? / ¿Cómo hará en las mañanas para entornar las puertas? / ¿Cómo hará por las noches para inventar las flores? / Yo vi una melodía ahogada en alta mar." El relojero y el poeta se asemejan en esa forma de ensamblar cada pieza, cada palabra; de cuidar el óptimo funcionamiento de su maquinaria, pero sobre todo en la veneración por su trabajo, la pasión no por la poesía, sino por los significados de ésta, por su contenido vital.
José Ángel Leyva
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