TEORÍA DEL CAOS, LA

TEORÍA DEL CAOS, LA

Editorial:
INNISFREE
Año de edición:
Materia
Política
ISBN:
978-84-7209-595-3
Páginas:
116
Encuadernación:
Bolsillo
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«Murphy argumenta muy correctamente que “la eliminación del Estado no dará lugar a un caos donde no rige la ley." Este, sin duda, debe ser el temor, similar al de que los señores de la guerra terminarían dominándolo todo, que convence a mucha gente de que el gobierno es necesario. Sin embargo, en la actualidad, vivimos sin un gobierno mundial (las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, etc., pueden ser elementos incipientes de esa futura institución, pero estamos muy lejos de estar ahí todavía.) Por lo tanto, todas las naciones en el mundo viven en un estado anárquico entre sí.
Pero Murphy va más allá de la mera descripción del estado de cosas actual. Analiza a fondo e ilustra cómo el derecho privado podría funcionar en la realidad. Es imposible predecir, con precisión, cómo prevalecerían hechos condicionados y contrarios al presente, pero nuestro autor muy sabiamente señala que las agencias privadas de arbitraje proporcionarían la ley y el orden. Supongamos que una de estas empresas privadas actuó arbitrariamente. Murphy responde sabiamente: "Sin embargo, tras considerarlo, es fácil darse cuenta de que tal comportamiento no sería demasiado inteligente. Sólo porque una agencia de arbitraje actúe de cierta manera, no significa que a todo el mundo tenga que parecerle bien, al igual que la gente se queja de las resoluciones indignantes que llevan a cabo los jueces del gobierno. La prensa se haría eco de estos fallos injustos, y la gente dejaría de creer en la objetividad de la Agencia X. Los posibles empleados se lo pensarían dos veces antes de trabajar con la gran empresa, siempre y cuando esta le requiera por contrato someterse a la sospechosa Agencia X.", es decir, las presiones del mercado se aplicarían a las empresas. De la misma manera, y por las mismas razones que podemos más o menos confiar en el sistema de libre empresa que nos proporciona teléfonos móviles de una calidad razonable, relojes de pulsera o clips de papel (aquéllas que no pierden dinero y con el tiempo acaban quebrando), esto se aplicaría a los tribunales, la policía y las agencias de arbitraje.»

Walter E. Block

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