PARADA Y FONDA

PARADA Y FONDA

Editorial:
EDITORIAL OCEANO DE MEXICO, S.A. DE C.V.
Año de edición:
Materia
Narrativa Iberoamericana
ISBN:
978-84-7223-824-4
Páginas:
264
Encuadernación:
Rústica
$ 168.00
IVA incluido
Entrega inmediata
Añadir a la cesta

Existen sobrados indicios como para no dudar de Camilo José Cela cuando, en el «aperitivo» que abre estas páginas, asegura que Víctor de la Serna «es uno de los hombres que mejor han comido y han bebido en España desde el Concilo de Trento». Escribía esto don Camilo poco antes del fallecimiento de su entrañable «compañero, conmilitón, cofrade, colega y correligionario», y añadía que es éste un libro que su autor nos debía desde hacía ya muchos años. Tras su muerte, a esa deuda pendiente se sumó otra nueva ; la que todos los aficionados a la Cocina (así, con mayúsculas) contrajimos con don Víctor y su grata memoria. Bien puede recibirse este libro, por lo tanto, como el resultado de un tácito —y mutuo— compromiso. Y bien puede afirmarse que no cabe resultado más suculento y más feliz. Pues releer ahora, al cabo de los años, las crónicas que, bajo el seudónimo de Punto y Coma, escribiera Víctor de la Serna para diversas revistas y periódicos españoles, supone, mucho más que un civilizador entretenimiento gastronómico, toda una saludable lección de bien y de buen vivir. Con su elegante pluma, capaz de convertir el artículo gastronómico en toda una pieza literaria, Víctor de la Serna no habla aquí de gastronomía y de gastrónomos, de cocina, de cocinas y de cocineros, y —«gastronomía impenitente»— nos viaja por los territorios afines de Europa, de la literatura y del paladar, acreditándose en todo momento como miembro del muy selecto círculo de los «gastrósofos», grado sumo al que puede aspirar todo aquel que hace del «buen yantar y el buen libar» una cuestión personal. Hagamos caso, pues, a don Camilo cuando conmina : «Pasa la hoja, lector, y aguza las deleitosas glandulitas del discernimiento y la digestiva y liberal cadena sin fin de sabores. Del mismo barro nos hizo Dios Nuestro Señor a todos, cierto es, pero  mientras unos se enteran y se relamen, otros ponen cara de pardillo y pregonan a los cuatro vientos la falacia de que la gula es pecado mortal. «Pasa, la hoja lector, y lee con reverencia, que con ello saldrás ganando y enriquecerás tu paladar y tu estómago, tu espíritu y tu conciencia».

Artículos relacionados