ANALES DEL CINE EN MÉXICO, 1895-1911 VOL. 14, 1907: SEGUNDA PARTE

ANALES DEL CINE EN MÉXICO, 1895-1911 VOL. 14, 1907: SEGUNDA PARTE. LA MULTIPLICACIÓN DE LOS CINES EN LA PROVINCIA

Editorial:
JUAN PABLOS EDITORES / UAM
Año de edición:
Materia
Cine
ISBN:
978-607-7700-06-7
Encuadernación:
Rústica
$ 250.00
IVA incluido
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Cada nuevo libro de esta colección es una auténtica caja de sorpresas. El segundo correspondiente al año de 1907 y titulado La multiplicación de los cines en la provincia, confirma este aserto. Una vez más Juan Felipe Leal y Eduardo Barraza hacen gala de un trabajo minucioso que en este caso nos revela la manera en que los salones de cinematógrafo proliferaron a lo largo y ancho del país, no obstante, la tradicional centralización de la vida nacional en la Ciudad de México y pese a que la considerable ampliación de las vías férreas aún dejaba vastas zonas de la república incomunicadas, sobre todo en el sur. Para mayor precisión geográfica, en esta obra se divide al país en ocho regiones, lo que permite entender los múltiples y diversos matices que el espectáculo cinematográfico adquiría en cada caso. Por ejemplo, en la parte que se ocupa de la zona del Golfo de México se da cuenta puntual de los cines de Ciudad Victoria y Tula, Tamaulipas, así como de los del puerto de Veracruz, Jalapa, Orizaba y Coatzacoalcos, en el vecino Estado de Veracruz. También se refiere las primeras películas de ficción (como el ya mítico cortometraje rodado en Orizaba con el nombre de El San Lunes del Velador, atribuido a Juan C. Aguilar e interpretado por Manuel Noriega) y otras visitas documentales filmadas en esa misma ciudad industrial, lo que al parecer dio inicio a una tradición que alcanzo su esplendor con los filmes de medio y largometraje realizados años después en el lugar por el pionero del cine nacional Gabriel García Moreno. Además, este libro incluye un Apéndice que ofrece un ajustado recuento (y un pormenorizado cuadro) de 131 festejos taurinos que se celebraron en la Ciudad de México entre 1904 y 1908 y que no se filmaron, a pesar de que mostraban una tauromaquia en pleno florecimiento. Según sus autores, José Francisco Coello y Juan Felipe Leal, ello se debió a que los empresarios de las plazas de toros no llegaron a acuerdos comerciales satisfactorios con los cineastas. Sorpresas como esta tornan cada vez más fascinante el recorrido que se hace en las páginas de esta colección que llega ya a 20 libros y que se ha vuelto imprescindible.

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